Estar hasta las narices

«ESTAR HASTA LAS NARICES»

Esta frase hecha se usa en el ámbito coloquial para expresar que alguien está harto o cansado de una cosa, una situación o de una persona, es decir, que ha llegado a su límite de paciencia.

¿Cuál es su origen?

Podríamos imaginar que en este caso se ha tomado la nariz para marcar visualmente un límite. Del mismo modo existen otras variantes con otras partes del cuerpo; así decimos que “estamos hasta el moño, el pelo o la coronilla” significando lo mismo que nuestra frase de hoy.

El lenguaje popular tiene un amplio repertorio de frases en las que la nariz es protagonista. Así, para esta ocasión, te dejo más frases hechas con la palabra “narices”:

  1. “Meter las narices en algo” significa curiosear o entrometerse en algo
  2. “Tocarse las narices significa no hacer nada o hacer el vago.
  3. “darse de narices con algo o alguien” significa encontrarse bruscamente con algo o alguien.
  4. “No ver alguien más allá de sus naricessignifica ver muy poco o también ser poco avisado, corto de alcances.
  5. “Salirle a alguien algo de las narices significa darle la gana
  6. “Tocarle a alguien las narices significa molestarlo o fastidiarlo.
  7. “Dar a alguien con la puerta en las naricessignifica negar o rechazar algo de forma brusca.
  8. “Dejar a uno con un palmo de narices es una manera de burlarse una persona de otra, dejándola defraudada en sus esperanzas.

La nariz ha dado mucho juego en la historia literaria.

Desde Pinocho, pasando por el personaje de Cyrano, la nariz ha sido representada a lo largo de la historia de la literatura de muy diferentes modos, ya sea como marca étnica, una veces reproduciéndola de modo realista y otras presentándola de modo exagerado con el objeto de parodiar a alguien o algún grupo social; o bien, para resaltar algún defecto como la mentira, en el caso de Pinocho, o una virtud, en el caso de Cyrano.

Este es, quizá, el soneto burlesco más famoso de Quevedo:

A UNA NARIZ

“Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una alquitara medio viva,
érase un peje espada mal barbado;

era un reloj de sol mal encarado.
érase un elefante boca arriba,
érase una nariz sayón y escriba,
un Ovidio Nasón mal narigado.

Érase el espolón de una galera,
érase una pirámide de Egito,
los doce tribus de narices era;

érase un naricísimo infinito,
frisón archinariz, caratulera,
sabañón garrafal, morado y frito.”

Aquí podéis leer el comentario del texto «A una nariz» de Ignacio Arellano Ayuso, publicado el la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

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