Usamos esta expresión cuando una persona nos habla sobre temas no relevantes a la conversación, se desvía del tema principal y no trata de manera directa el asunto que interesa en cuestión.
Las ramas son esa parte del árbol conectada al tronco, las ramas son periféricas y se alejan del tronco para extenderse hacia el sol.
Otra expresión con el mismo significado es «irse por los cerros de Úbeda» o en imperativo «no te vayas por los cerros de Úbeda», es una locución muy útil cuando notamos que otra persona intenta evitar un tema importante, una pregunta incómoda o comprometida, una situación que no le gusta y decide cambiar de tema como evasiva.
Irse por los cerros de Úbeda – origen
Úbeda es una ciudad española de la provincia de Jaén (Andalucía) y el origen de este proverbio toponímico irse por los cerros de Úbeda, según el Diccionario de dichos y frases hechas, de Alberto Buitrago, se remonta a 1234, cuando la reconquista a los almohades de esta ciudad. Según cuentan, un importante capitán (el conocido Álvar Fáñez) del rey Fernando III, El Santo, desapareció poco antes de comenzar el combate y se presentó en la ciudad una vez que había sido reconquistada. Al preguntarle el rey dónde había estado, el interpelado respondió que se había perdido por los cerros de Úbeda. Desde entonces, la frase permaneció entre soldados y cortesanos como sinónimo de cobardía, aunque con el paso del tiempo esa acepción se ha disipado y ahora irse por los cerros de Úbeda significa más evasión y dispersión.
¿Has estado alguna vez en Úbeda?


