En cuanto se oye la palabra «Sanfermines«, se nos viene a la cabeza una carrera vertiginosa de jóvenes ( y no tan jóvenes) y toros por las calles más antiguas de Pamplona. Esa es la imagen impactante por la que se conocen estas fiestas en todo el mundo. Pero hay muchas otras cosas que descubrir en estas fiestas.

Cartel de las fiestas de 1990 de Mikel Urmeneta

El día de San Fermín

Al principio , su fiesta se celebraba en otoño; pero como casi siempre hacía mal tiempo, se decidió pasarla al verano, a una fecha que no se olvida fácilmente: el séptimo día del séptimo mes: el 7 de julio.

Su origen se remonta a la Edad Media y está relacionado con las ferias comerciales y las corridas de toros. Estas fiestas duran nueve días. Comienzan el día 6 en la plaza del Ayuntamiento con el Chupinazo, lanzamiento de un cohete que anuncia los Sanfermines y terminan en el mismo lugar, el día 14 con una canción de despedida, Pobre de mí, que todo el mundo canta a coro con el pañuelo todavía anudado al cuello y portando una vela encendida en la mano.

El chupinazo es La señal que todo el mundo espera impaciente para anudarse el pañuelo al cuello y que da inicio a nueve intensos días de fiesta ininterrumpida.

Las calles de Pamplona se tiñen de blanco y rojo desde el momento del Chupinazo y hasta el final de fiesta. Lo tradicional es ir vestido con el traje de pamplonica: camisa y pantalón blanco, faja roja y el ‘pañuelico’ de fiestas, de color rojo.

Los locales coinciden en que la pieza más especial del conjunto es el pañuelo, complemento que, en cuanto suena el cohete, es imprescindible anudarse al cuello.

IMPRESCINDIBLES DEL ATUENDO

  • Pañuelico rojo: Un pañuelo que se anuda al cuello después del cohete y se retira durante el acto que pone punto y final a las fiestas, el ‘Pobre de Mí’. Suele llevar un bordado con el escudo de Pamplona, el de Navarra, el de una peña o colectivo, o el nombre de la persona que lo lleva, algo habitual en el caso de los más pequeños.
  • La Faja de San Fermín: Es característica por sus dimensiones y por su color. Es una faja de color rojo de 2,5 metros de largo por 12 cm de ancho. Se ata a la cintura.
  • Ropa blanca: El atuendo característico es el de camisa y pantalón blanco, un color que permite resaltar el rojo de la faja y el pañuelo. 
  • Alpargatas: Alpargatas con suela de cáñamo de tela lisa en blanco, atravesadas en cruz por una cinta roja.

La Comparsa de Gigantes y Cabezudos

La Comparsa de Gigantes y Cabezudos es uno de los elementos más carismáticos de los Sanfermines. La popularidad y el cariño de la gente que han ido ganando con el paso de los años ha convertido a los personajes que la componen en símbolos indiscutibles de las fiestas.

Cartel del 2015 de
Javier Erice Larumbe

Aunque las referencias más antiguas sobre la existencia de una Comparsa de Gigantes y Cabezudos en Pamplona se remontan al siglo XVI, la que conocemos en la actualidad data de 1860 y la componen un total de 25 figuras de cartón piedra que dan vida a una vistosa comitiva formada por Cabezudos, Kilikis, Gigantes y Zaldikos que, acompañada de gaiteros y txistularis, recorre las calles de Pamplona cada mañana.

El desfile se realiza al son de los pasacalles y lo forman Cabezudos, Kilikis y Zaldikos que van abriendo paso a 8 figuras de unos cuatro metros de altura que representan a cuatro parejas de reyes y reinas; europeas, asiáticas, africanas y afroamericanas. Cada gigante es seguido por una banda de gaiteros, excepto la última figura, la reina afroamericana, que va seguida de txistularis.

Los gigantes de Pamplona se guardan en la nueva Estación de Autobuses y pueden ser visitados por grupos de escolares. Durante las fiestas de San Fermín, se guardan en el Palacio de Ezpeleta.

Los encierros

El encierro es sin duda el acto más conocido de las fiestas de San Fermín y el que mayor interés suscita a nivel mundial.

Su origen es medieval, cuando las manadas eran conducidas por caballistas hacia el centro de la ciudad. En el siglo XVI varios mozos y los carniceros de la ciudad desafiaron a las autoridades saliendo a correr delante de los astados. El recorrido actual es de finales del siglo XVIII, y consta de 848,6 metros entre los corrales de Santo Domingo y la Plaza de Toros

Es el acto principal de las fiestas y consiste básicamente en correr delante de seis toros bravos que todos los días a las 8:00 de la mañana y guiados por pastores y cabestros, son trasladados desde el corral de Santo Domingo hasta la Plaza de Toros, a través de un recorrido, convenientemente vallado, que transcurre por las calles del Casco Antiguo de la ciudad. Es una carrera tensa y violenta, en la que la posibilidad de sufrir algún percance está presente en todo momento, no solo por el evidente peligro que generan los astados, también depende de múltiples factores externos, como la gran afluencia de corredores en el recorrido o el propio entorno en el que se desarrolla la carrera.

Minutos antes de las 8:00, los cánticos piden protección al santo, -su capotico-, en la Cuesta de Santo Domingo. Tras la plaza Consistorial, las calles Mercaderes y Estafeta llevarán la manada hasta la Plaza de Toros, diseñada por Francisco Urcola en 1922. 

En el año 1776 se introduce el vallado en el recorrido del encierro como sustitución de las mantas que a modo de telón cerraban las bocacalles. El vallado actual está hecho con madera de pino debido a su resistencia y aguante frente a la podredumbre, está formado por 2.044 tablones horizontales, 388 postes, 40 puertas, 200 empalizadas, 2.400 falcas (piezas de madera utilizadas como cuña) y unos 10.000 tornillos que se montan a lo largo de un recorrido de 846 metros.

El nombre de ‘encierro’ para definir la carrera de toros y mozos por las calles de Pamplona se utilizó por primera vez en el año 1856, fecha en la que la calle Estafeta pasó a formar parte del recorrido en sustitución de la calle Chapitela debido a la inauguración de la plaza de toros ubicada en las inmediaciones del Teatro Gayarre (antes la carrera finalizaba en la plaza del Castillo, que se acondicionaba como plaza). Hasta entonces el ‘encierro’ fue denominado ‘entrada’, como forma para designar la irrupción de la manada en las calles de la ciudad.

El encierrillo

La noche anterior a cada encierro, los toros que van a correr al día siguiente recorren los 400 metros que separan los Corrales del Gas a los de Santo Domingo. Esta celebración no tiene un horario fijo, si bien es al anochecer y se desarrolla en absoluto silencio y sin corredores, con la sola ayuda de pastores y cabestros. 

Es posible ver el encierrillo adquiriendo un pase que sortea el ayuntamiento cada año. 

 

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